Las noticias han comenzado a fluir en el sentido esperado: las movilizaciones del SME por recuperar su fuente de trabajo ya comenzaron, y la primera fue del Monumento a la Revolución a la Secretaría de Gobernación, donde una comitiva encabezada por el dirigente sindical Martín Esparza, fue recibida por el Secretario Fernando Gómez Mont. Esta doble lógica del gobierno calderonista –por un lado, la toma violenta de las instalaciones de CLyFC y la liquidación de la empresa; por otro, recibir a comisiones tanto en Los Pinos como en Gobernación, en una señal mediática de disposición al diálogo– prenden las alertas rojas en el movimiento obrero organizado. Desde luego, confío plenamente en la capacidad del compañero Martín Esparza para estar a la altura de las condiciones históricas en las que se encuentra el movimiento, y estoy seguro de que sabrá amarrar los acuerdos necesarios para defender a todos los trabajadores que lo han apoyado y que respaldan su liderazgo. Sin embargo, los trabajadores deben estar atentos en todo momento al desarrollo de los encuentros que sostenga su dirigencia con los agentes del gobierno, pues no pueden permitir la firma de un acuerdo o un compromiso desfavorables.
Esto último porque el Secretario de Trabajo, Javier Lozano Alarcón, afirmó esta mañana que el gobierno pretende recontratar, repito, pretende recontratar a un número indefinido de trabajadores electricistas una vez que se ha llevado a cabo la liquidación de la Compañía de Luz y Fuerza. Esta iniciativa abre la puerta para la división dentro del Sindicato Mexicano de Electricistas, ya que muy probablemente surgirán corrientes y liderazgos que habrán negociado previamente con el gobierno esa recontratación, y es seguro que esas corrientes harán llamados a la calma, a que se detengan las movilizaciones, y a que se acepte pasivamente la liquidación ofrecida por el gobierno, en vista de una recontratación tenebrosa por su falta de definición. Además, en el colmo del cinismo, el mismo Secretario del Trabajo, anunció que a los trabajadores que no sean recontratados se les dará asesoría suficiente para que reinviertan ellos mismos sus fondos de liquidación. Lo cierto es que tanta generosidad asusta.
Hoy es necesario hacer un llamamiento a la unidad de los trabajadores, apelar por todas las vías a la solidaridad de clase, y cerrarle las puertas al esquirolaje, el divisionismo, las provocaciones y el entreguismo.
La dirigencia debe exigir la anulación del decreto de extinción de la Compañía de Luz y Fuerza, y que se garantice la fuente de trabajo no sólo para algunos, sino para todos los compañeros electricistas. Insisto: a una acción como la que emprendió el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, debe corresponder una reacción del mismo tamaño, rapidez y eficacia por parte de los trabajadores del SME. Y a esta lucha se deben sumar todos los actores políticos progresistas del país, organizados de acuerdo a su propios medios y capacidad de movilización, pero articulados en torno a las acciones que decidan tomar los compañeros electricistas. Sin embargo, y es una vergüenza aceptarlo, la respuesta parece demasiado lenta y sin la contundencia necesaria para revertir las actuales condiciones de la lucha, que son completamente desfavorables para los trabajadores.
Espero que en las próximas horas surjan por todas partes muestras de solidaridad con los electricistas, para ver si finalmente se deciden a encabezar el movimiento en contra del gobierno panista, y abandonan el discurso de incómoda conformidad en el que se encuentran Martín Esparza y otros dirigentes sindicales, al afirmar que la medida del gobierno es una acción desesperada, una provocación, y que por lo tanto los trabajadores electricistas no van a caer en su juego.
Compañeros: ustedes, les guste o no, ya están metidos en el juego. Lo que no pueden permitir es, justamente, que los saquen. La respuesta está infectada del típico triunfalismo de la izquierda mexicana. Es demasiado lenta y poco contundente.
Carlos







